A la parrilla... ¡cómo me gusta!

Yo creo que este año nos ha mirado un tuerto, y lo digo con todo mi respeto hacia los tuertos. Tenemos unos días en los que el tiempo no se aclara: que si calor unos días de marzo, luego lluvias, ahora nieve y granizos en abril... Y para más INRI el maldito canal francés que va y nos espeta a todos que este año no va a haber verano, así sin anestesia ni nada. ¿Pero de qué vais, gabachitos? A mí el verano no me lo quita nadie, y prueba de ello es esta barbacoa que nos montamos el viernes pasado en casa. En nuestro ático. Porque sí. Porque es mi forma de protestar deliciosa y pacíficamente por el calor que no quiere venir. Y porque si el verano no viene a nosotros, nosotros iremos a él.


Tiene buena pinta, ¿verdad? A penas se tarda en preparar todo, sobre una hora más o menos, y es indiscutible que la comida sabe mejor cuando se hace a la parrilla. Tan sólo tenéis que seguir unas directrices para que todo salga bien y no haya que lamentar desperfectos.

Empezaré hablando de la zona. Antes de poneros a hacer nada, tenéis que ser conscientes de cómo es vuestra casa, y de qué tipo de barbacoa disponéis. Nosotros tenemos una pequeña, portátil, que ocupa muy poco y es fácil de trasladar. Además, vivimos en un ático y podemos abrir los ventanales de dos formas distintas, por lo que es casi como la barbacoa estuviera en una terraza y el humo que se queda en la cocina es mínimo. También podéis hacerlo si tenéis una galería que da a algún patio. Si no tenéis una buena ventana, no hagáis esto en casa. No sirve la campana extractora, sirve la ventana. Y lo repito las veces que haga falta: VENTANA. A la hora de cocinar no hay mayor problema pero para calentar las ascuas sí sale humo y necesitáis contar con un sitio bien ventilado que os permita respirar aire limpio y no sufrir una intoxicación.
Lo siguiente es que tenéis que despejar la zona. Fuera cortinas, estores, y demases. La seguridad es lo primero. Si como nosotros tenéis que colocar la barbacoa sobre una superficie, aseguraos de que la barbacoa no cojea, porque si se vuelca menuda habréis montado. Nosotros la pusimos sobre una mesa alargada que cubrimos con papel de aluminio para que el calor de las ascuas no afectara a su superficie. 

Y ahora que ya sabemos dónde la vamos a poner, vamos a encenderla.



En nuestro caso las ascuas van sobre una rejilla, por lo que no tocan el fondo de la barbacoa. Lo que veis en las imágenes es carbón vegetal, y pastillas de encendido. El truco es poner las pastillas, carbón encima en forma de pira, y esperar a que el carbón se pongan blancas para luego extenderlas bien (no con la mano, lógicamente, usad una tenacilla larga). Este proceso dura una media hora, o algo menos, y podéis ayudar a que el fuego se oxigene ventilando un poco con lo que tengáis a mano, un cartón o una revistilla. Una vez la el carbón esté blanco hay que colocar otra rejilla encima para que se vaya calentando.
Es importante que la rejilla donde vayáis a colocar la comida esté bien caliente, porque si no lo que pongáis encima se pegará y se quedará la mitad ahí. 


Y ahora el menú. Empezamos haciendo unas berenjenas bien marcadas para acompañar y así vamos cogiendo el truco para saber cuál es la intensidad del calor del carbón.


Una vez que ya tenemos un poco controlado el tema empezamos añadiendo más cosas. Aquí veis unas deliciosas brochetas de pollo con pimiento rojo y verde. Nosotros las dejamos desde el día anterior en un recipiente hermético con un poco de aceite y especias ras el hanout. Probadlas, porque son de lo mejor para estas carnes. Eso sí, recordad que para las brochetas hay que dejar los palos a remojo al menos quince minutos para que la carne se pueda sacar con facilidad.


A continuación añadimos unos filetes gorditos de pechuga de pollo para hacernos unas hamburguesas que llevaban tomillo, y a los que, mientras se hacían, fuimos pintando un poco de aceite aromatizado con cúrcuma. 


Y por supuesto, algo que no puede faltar en cualquier parrillada gallega: dos buenos chorizos criollos. Además, pusimos un poco de bacon al que previamente le cortamos la parte con más grasa para que no soltara demasiado jugo en la parrilla, y así darle un toque porcino a nuestras burgers.


NOTAS:
  • Ante todo responsabilidad. Usad la barbacoa siempre que tengáis un sitio adaptado para ello, y si la lleváis al campo o a la playa, siempre en lugares recomendados
  • Aseguraos de que las ascuas se han consumido y no dejéis nada tirado por ahí. Podéis echar sal encima, tierra o arena, que cubra bien todo y dejar que se apaguen con la falta de oxígeno. Después, lavad bien con agua para que no quede ningún resto encendido que pueda perjudicar vuestro hogar o el medio ambiente. 
  • Nunca echéis sal mientras la carne/verdura/pescado esté en la parrilla. Hace que los jugos salgan más rápido y secan completamente la carne. Y lo peor, los jugos pueden caer en las ascuas y avivar un fuego innecesario que nos estropeen todo.
  • No uséis tenedores, pinchos ni nada por el estilo, porque hace que se salga el jugo de la comida y se queda seca. Usad siempre tenazas para barbacoa.
  • Así mismo, si tenéis algo marinado, eliminad el exceso de líquido antes de ponerlo a la parrilla.
  • Si vais a hacer pescado no lo descaméis. Es la norma universal de las parrillas. 
  • No toquéis la barbacoa bajo ningún concepto. Usad herramientas adecuadas para voltear la comida. Igualmente, hasta que no hayan pasado varias horas desde que se apagaron las ascuas, no la toquéis.
  • Siempre que podáis, sacad la rejilla con cuidado y lavadla o ponedla a remojo antes de que se enfríe. Se limpiará con mucha facilidad.